viernes, 25 de septiembre de 2015

Serie:" La Gran Tradición Hiperbórea" - LA SWÁSTICA, EL ÁGUILA, LAS RUNAS Y LA OBRA ALQUIMICA

Ignacio Ondargáin
NACIONALSOCIALISMO. Historia y Mitos
CAPÍTULO IV
(Texto revisado en diciembre de 2006)


LA GRAN TRADICIÓN  HIPERBÓREA


4- La Swástika (esvástica), el Águila, las Runas y la Obra Alquímica

La Esvástica.
La swástika o esvástica es el signo considerado por muchos investigadores como el más antiguo de los empleados por los hombres. Está extendido por todo el planeta y es conocido su uso en civilizaciones como los indoarios, chinos, japoneses, indios, hindues, mongoles, celtas, aztecas, vascos y muchas otras. Su significado más antiguo es el del símbolo del sol nórdico, como hemos explicado anteriormente y sabemos que era objeto de culto y respeto, siendo signo de los Señores o arios. Está vinculado al mundo mágico, espiritual y a  los “dioses cósmicos” como Siva, dios indo-ario que tenía en sus representaciones inscrita la swástika y que es portador de la misma energía universal que porta Odín o Wotan (llamado Odín en Escandinavia y Wotan en Germania). No obstante más que en cualquier otro aspecto, vamos a centrarnos en la swástika o cruz gamada hindú, al ser ésta de especial interés para los nacionalsocialistas y  para el Führer, Adolf Hitler.

La cruz gamada significa “la gran rueda del llegar a ser”, rueda que gira irresistiblemente sobre su propio centro inmutable marcando su destino, su manifestación espacio-temporal. En el Cuaderno de la SS nº 3 de 1944, Fritz Reich describe el sentido en el girar de la esvástica: “Sí, el crepúsculo de los dioses es totalmente absurdo sin un nuevo amanecer de los mundos en la óptica germánica. La victoriosa transformación de los malos en buenos se cumplirá cuando “los malos llegarán a ser mejores y Balder regresará”. La certeza aria más sagrada quiere que la luz triunfe finalmente sobre las tinieblas, el bien sobre el mal. Encontró su manifestación intemporal en las enseñanzas del gran persa ario Zaratustra en una época ilustre”.

La swástika “sinistrógira”, es decir, orientada hacia la izquierda, simboliza el camino de retorno hacia el origen, hacia Hiperbórea. Dice Miguel Serrano que la swástika es un signo del sol nórdico de origen aryo, posthiperbórico. Tras la pérdida de Hiperbórea, junto con el desviarse del Eje terrestre y darse así comienzo a las estaciones, los arios hiperbóreos aportan este signo de origen rúnico de la Runa Gibur, representando el sol promotor del Año Terrestre y del movimiento de las cuatro estaciones. Así, los cuatro brazos de la swástika representarían la primavera, el verano, el otoño, el invierno y su movimiento, desde el centro fijo e inmutable dentro del círculo del año. Según sea el lado a que se dirijan las prolongaciones de la Cruz, así será el movimiento de la swástika. El “Hitlerismo Esotérico”, el nacionalsocialismo esotérico, sostiene que cuando se mueve hacia la derecha –swástika Dextrógira– se estaría significando la pérdida de la Edad Áurea o Dorada, tras el hundimiento de Hiperbórea, con el desvío del Eje terrestre. Esta swástika dextrógira simboliza el Éxodo o migración Polar de los semidivinos arios hiperbóreos, la variación del movimiento giratorio de la tierra sobre sí misma y el “salto a los Polos”, según explica Miguel Serrano. Puede comprobarse esta variación en las conchas de caracoles marinos y de algunas piedras de gran antigüedad, encontradas en la Antártica, cuyas espirales están girando en dirección contraria a la rotación actual de la Tierra. La swástika “dextrógira” está girando en dirección a los punteros del reloj y de la Tierra actual. La swástika Levógira o siniestrógira (hacia la izquierda), que eligiera el nacionalsocialismo, gira en dirección inversa a las manecillas del reloj y del tiempo de la tierra actual. Es así la swástika del regreso a Hiperbórea. La Guerra Esotérica de Hítler fue hecha siguiendo esta misma dirección: Polonia, Dinamarca, Francia, Grecia, Cáucaso. Desde ahí se habría dirigido por Siberia al Desierto del Gobi y al Polo Norte, para nuevamente enderezar el Eje de la Tierra y recuperar la Edad Dorada. Miguel Serrano nos dice que el Avatâra, Adolf Hitler, dispuso finalmente el retorno a la Hiperbórea Extraterrestre (la anterior a la Hiperbórea Nórdica), para desde allí transfigurar la Tierra. Con esta explicación se ha dejado claro el absurdo de todas las explicaciones simplistas de una supuesta swástika levógira demoníaca y otra dextrógira benéfica. También la religión Bo, del antiguo Tíbet, anterio al Budismo Mahayánico, tenía como emblema la swástika levógira del nacionalsocialismo. La swástika, en cualquiera dirección que se represente, es originalmente un símbolo rúnico, como ya hemos explicado, de los pueblos nórdicos y heroicos, arios y blancos, de origen divino.
La swástika terrestre:
La swástika del agua:
La swástika del fuego:
La swástika del aire:

El mismo dios Thor, “dios de la fragua y de los herreros”, representante por excelencia de la mitología nórdica, porta el martillo con la Swástika, con el cual protege a los hijos del Sol Negro. Se hace notorio recordar la celebración nacionalsocialista del solsticio de verano, momento de la victoria de la luz del Sol sobre las tinieblas, o de “los hombres del sol sobre los de las tinieblas”.

El Águila.
Respecto al águila imperial, Alfred Rosenberg, afirma que los “aryas” situados en las más elevadas mesetas y regiones del Asia Central hicieron del “pájaro de las cumbres (el águila) el rey de las montañas… aquél que puede mirar el Sol de frente, cara a cara…”. El Águila del Imperio, portadora del signo del imperio (la swástika) y situada sobre el estandarte nacionalsocialista alemán es el mismo signo de las invencibles legiones romanas, o el de las tropas napoleónicas. Dice la Tradición, que el Emperador Juliano, el “último emperador romano”, la noche antes de morir por una herida de guerra en Persia, tuvo una visión: vio el Águila del Imperio de Roma (signo de Zeus-Júpiter) que volaba hacia Oriente, hacia el Asia, para refugiarse por casi dos milenios en las montañas más altas del mundo (el Himalaya). Transcurrido el  tiempo indicado, el águila, volvía a Occidente portando el símbolo sagrado (la swástika) para que el Imperio lo aclamara. Es este el contexto en el que debemos hallar el significado del águila nazi trayéndonos la esvástica desde las montañas más altas del mundo. De esta forma, el nacionalsocialismo alemán pretendía hacerse depositario de la Tradición imperial, reivindicando para sí,  el derecho de ser legítimo heredero del Imperio (Reich) Romano y del águila de Zeus-Júpiter.

Las Runas.
Algunos opinan que el alfabeto rúnico se desarrolló tomando como base el griego, pero otros investigadores han hallado evidencias de una escritura prerrúnica muy antigua que data de finales de la Edad de Hielo. El alfabeto rúnico tiene 24 letras y cada letra tiene en sí misma un significado mágico y místico simultáneamente.

El conocimiento de las runas  lo consiguió Wotan (Odín) colgándose por nueve días en el árbol cósmico del espanto (Yggdrasil) e hiriéndose con una lanza en el costado, en lo que es una práctica iniciática chamánica. Proyectadas en rituales mágicos, los antiguos germanos dotaban a las runas de grandes poderes. Tácito describe en su “Germania” una práctica oracular a base de varas de madera con unos grabados que eran runas. Debidamente ritualizadas, las inscripciones rúnicas en espadas u otros objetos los dotaban de un poder excepcional. Sobre las runas de la SS, su origen se sitúa en los antiguos guerreros germánicos, los cuales esculpían los signos rúnicos sagrados en la vaina de las espadas que utilizaban en el combate. Se les atribuía a estos signos un valor mágico de sabiduría, protección y poder, siendo grabadas también en los navíos y los lugares solemnes para dar seguridad y estabilidad al pueblo. Los SS se identificaban con estos guerreros germánicos teutones y con su mitología por ser guardianes ancestrales de la Patria nórdica.

El barón Sebottendorf, fundador de la Orden de Thule, consideraba que las runas constituían “el poder esotérico primigenio”. Rudolf J. Gorsleben trató de reconstruir la ciencia espiritual de las runas y de sus poderes mágicos como conductoras de la energía que anima el universo entero e influye en el mundo material. Así, las runas son el vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario posibilitando la unión mística con Dios. Según Gorsleben, la más sagrada de todas las runas sería Hagal, que se hallaría presente en el hexágono, la flor de lis de la heráldica e incluso en la pirámide de Keops, ya que la civilización aria primigenia había sobrevivido bajo diversas formas culturales. Gorsleben afirmaba que las distintas formas de cristalización mineral serían proyecciones sólidas y geométricas de las runas, su materialización cósmica.

El conocido ariosofista Guido von List, en 1902, cuando fue operado de cataratas, sufrió once meses de ceguera transitoria en el transcurso de la cual su ojo interior le hizo vislumbrar la religión germánica y el origen de las runas, revelaciones a partir de las cuales trató de reconstruir la lengua aria primigenia que dio lugar a todas las demás. Este lenguaje es un lenguaje mágico en el cual cada palabra tiene un poder vinculado a un principio absoluto. List interpretó, por una parte las letras y sonidos de las runas y, por otra, las inscripciones y emblemas antiguos y expuso sus resultados en “El secreto de las runas” (1907). El ocultismo rúnico surgido de este trabajo constituyó la principal clave del esoterismo de List, que obtuvo notable popularidad a  comienzos del siglo XX, especialmente durante la Primera Guerra Mundial.

Karl María Wiligut, conocido como algunos como el “Rasputín” de Himmler, aseguraba haber recibido sus conocimientos ocultistas de su abuelo Karl. Para Wiligut las runas contienen en su código cifrado la historia entera de la creación del hombre, originada en tiempos inmemoriales en los territorios del Polo Norte. Allí había residido una raza etérea y luminosa de profundísima sabiduría que, sin embargo, había ido degenerando con el tiempo a causa de la degradación racial producida por su mezcla de sangre con las razas telúricas. En la actualidad sólo los iniciados tienen acceso al misterioso lenguaje de las runas, accesible a través de claves secretas.

Himmler encargó a Wiligut el diseño de un anillo con el que honrar los méritos extraordinarios de los miembros más destacados de la SS, el llamado anillo de la calabera (Totenkopfring), que se entregaba acompañado de un certificado que describía tanto la ornamentación como su simbolismo. En este anillo, figuran la esvástica y tres signos rúnicos. cuyo significado ha sido tomado casi literalmente de Guido von List:
- La leyenda de la esvástica es “sé uno con Dios, el Eterno”.
- La runa Hagal: “vela por el universo que hay en ti y dominaras el universo”.
- La runa Sol: “el espítu creador siempre vence”.
- La doble runa Sig, seguida de lo que parece una superposición de la runa Tyr con la Os, ideada por el propio Wiligut: “la fuerza de tu espíritu te hace libre”.

La Obra Alquímica.
Finalmente, interesante comentar que los colores de la bandera nacionalsocialista alemana (negro, blanco y rojo) son los de la Alemania Imperial, aunque no es casualidad que sean los que utilizaran los discípulos de Manes, en la religión maniqueísta y los de la tradición hermética. Así, según la alquimia, el hombre iniciado en esta vía, experimentaría en la iniciación el proceso de la obra (alquímica) al negro o “nigredo”, la obra al blanco o “albedo” y finalmente, la obra al rojo o “rubedo”, esto es, la conversión, mediante la necesaria iniciación, del hombre vulgar en el hombre espiritual, gracias al proceso alquímico de:
-la nigredo o negro (descomposicion),
-la albedo o blanco, (purificación) y
-la rubedo o rojo, (la Resurección o la Materia  Incorruptible).

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